La explotación laboral adquiere una gravedad particular cuando el trabajo se presenta como parte de una vocación religiosa. En el caso de las numerarias auxiliares del Opus Dei, las tareas domésticas y de cuidado de los centros han sido definidas internamente como una misión espiritual, el llamado «apostolado de los apostolados».
El problema aparece cuando la entrega religiosa sirve para normalizar condiciones laborales que, fuera de ese contexto, resultarían difícilmente aceptables.
Cuando el trabajo se convierte en entrega sin límites
Los testimonios de ex numerarias auxiliares recogidos durante años en Ágora muestran una notable repetición de experiencias: jornadas extremadamente extensas, escaso descanso, disponibilidad permanente, ausencia de vacaciones reales, falta de control sobre la propia remuneración, dependencia económica, movilidad decidida por otras personas y dificultades para mantener una vida familiar y social independiente.
A ello se suman relatos sobre control de las comunicaciones y relaciones personales, trato discriminatorio, desvalorización de su trabajo y episodios de maltrato verbal. Trabajo, vida comunitaria, obediencia y dependencia económica podían quedar así integrados dentro de un mismo sistema.
Esta superposición es fundamental para comprender el problema: quien organiza el trabajo puede formar parte de la misma estructura que proporciona vivienda y manutención, establece pautas espirituales y condiciona los recursos económicos de la trabajadora. En esas circunstancias, la relación entre directora y miembro puede funcionar también como una relación de dependencia entre quien dirige y quien trabaja.
No hablamos solamente de testimonios
Estas denuncias han llegado también a la Justicia.
En Francia, el caso de Catherine Tissier dio lugar a un largo proceso judicial relacionado con su paso por la escuela de hostelería Dosnon. La resolución judicial de 2016 examinó, entre otras cuestiones, las condiciones de trabajo y la situación laboral de numerarias auxiliares; el expediente recoge testimonios que describían jornadas que podían extenderse de las seis de la mañana a las diez de la noche.
En Argentina, la investigación iniciada por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) y desarrollada posteriormente por la Fiscalía documentó las condiciones de explotación denunciadas por las ex numerarias auxiliares. Una cuestión diferente es la responsabilidad penal por el delito de trata de personas, sobre la que no existe una sentencia condenatoria firme.
El trabajo digno no es incompatible con una vocación
Una vocación religiosa nunca debería eliminar los derechos de quien trabaja. Considerar una tarea como servicio, entrega o misión espiritual no justifica jornadas abusivas, ausencia de descanso, dependencia económica ni falta de una remuneración efectiva.
El valor espiritual atribuido al trabajo no puede utilizarse para disminuir el valor y los derechos de la persona que lo realiza.