Desde el inicio, el canal se ha alineado con el mensaje del Papa en el Motu Proprio *Ad Charisma Tuendum*, en el que parece rescatar un carisma que merecería el esfuerzo de redirigir el rumbo actual del Opus Dei.
Durante meses nos hemos preguntado qué está en el origen de todas las crisis y errores del Opus Dei ¿Podría haber un origen común en estas vivencias, que parecen tan diferentes, e incluso opuestas? Las causas que buscamos deben ir más allá de motivos personales o de época, como posibles trastornos del fundador o las personalidades del primer grupo que conformó el gobierno del Opus Dei.
Estamos hablando de causas profundas, casi invisibles a un primer análisis o incluso al escrutinio de la jerarquía. Creemos que los errores en la vida y praxis del Opus Dei deben tener un origen común, ya sea único o múltiple. Lo que en filosofía llamamos “causas últimas”, que estarían en la base de:
– Las ideas que transformaron un ideal atractivo en un corsé complejo y difícil de vivir.
– Las decisiones erradas de gobierno, basadas en una mezcla de tradición oral y escrita, que han generado una crisis institucional considerable.
– Los miles de testimonios que reflejan desconcierto, desilusión y malestar de miembros y ex miembros.
Primera causa
La primera causa es la primacía de la organización sobre la persona, la desconfianza en el individuo, la del fundador, el corporativismo, la autoridad vertical. La cosificación del ser humano.
En contraste, Juan Pablo II fue un constante defensor de la persona, que debe entenderse siempre como un fin y nunca un medio.
De esta causa provienen cientos de abusos a los derechos de los miembros de la institución.
Segunda causa
El segundo aspecto es el pelagianismo que influye la ascesis, la vida y el modo de impartir el acompañamiento espiritual del Opus Dei.
Este peligro es una preocupación constante para la Iglesia, que ha dedicado 3 documentos a presentar la desviación.
El Opus Dei rara vez presenta la fe en que la salvación viene de Dios por la acción del Espíritu Santo en cada alma de modo particular. De allí miles de errores en el modo de encarar la formación espiritual.
Tercera causa
La tercera causa de crisis se refiere al plano moral. Especialmente, a la utilización errada de la restricción mental, aplicada a la vida diaria.
Este aspecto está tan normalizado, tan hecho parte del día a día en el gobierno, en la comunicación externa, en la organización, que prácticamente no pueden notarlo.
Lo que externamente se ve con claridad, adentro se justifica..
Cuarta causa
La última causa tiene que ver con el Derecho Canónico. En 1982 se escribe en los nuevos estatutos que todo lo escrito en las Constituciones de 1950 está vigente a menos que esté contradicho en el nuevo texto.
Los miembros quedaron de esta manera sujetos a un modo de vida regulado en los cánones referidos a las personas consagradas. Mientras, las prelaturas personales debieran haberse regido por la ley marco de los cánones 294 a 297.
¿Por qué encontrar las causas?
Estas cuatro causas últimas han sido un fuerte esfuerzo filosófico. Sumadas, explican muchas de las desviaciones observadas en la institución a los largo de las últimas décadas.
Te preguntas qué hemos buscado con este esfuerzo para hacer el análisis de las causas. Principalmente, tuvimos dos aspectos como metas en el trabajo:
- Aliviar y dar paz a los miembros y ex miembros. Que puedan identificar los aspectos comunes que causan su malestar. Los directores del Opus Dei suelen llevar a las personas que se desvinculan a cargar con la culpa de un “fracaso”. El advertir que las causas son institucionales ayuda a comprobar que -usualmente- los errores no están en ellos, sino en la institución. Que puedan decir con alivio: “No es mi problema, es el problema de ellos”.
- Mantener la esperanza de “salvar el carisma”. Solo se puede sanar cuando se identifica la causa. Tratar sólo los síntomas perpetúa la enfermedad y puede llevar a la muerte.